Creo que nosotros como profesionales de la comunicación desde el enfoque docente somos capaces de aportar significativamente a nuestra sociedad. El profesor de la cátedra Fundamentos Pedagógicos, Enrique Bambozzi, dijo algo al comienzo de la primera semana de cursado que me marcó, mencionó la necesidad de recortar, de hacer foco, de no querer abarcarlo todo. Antes de ingresar al profesorado me encontraba con una mirada un poco pesimista con respecto a lo que nosotros como seres individuales, casi invisibles, desde nuestro lugar podríamos llegar a hacer para mejorar, aunque sea un poco, la realidad.
En este espacio, me encontré con mucha gente dispuesta e involucrada, con la que uno se siente capaz de mejorar y cambiar, desde su mundo, con esperanza, con pasión por la vida, utilizando y recuperando aquellas herramientas y conocimientos casi olvidados, de aquel “conventillo” llamado ECI, nuestra querida “escuelita” hoy FCC. El hecho de saber que somos muchos los que tiramos para un mismo lado hace que uno vuelva a elegir ser parte activa de una transformación, que aunque mínima muy importante. Como sostiene Ángel Barbas Coslado cuando habla sobre el carácter dialógico de la comunicación el cual es de “naturaleza colaborativa y participativa”y brinda “posibilidades creativas y transformadoras”. Debemos hacer el intento por integrar esas dos grandes vertientes: la de la comunicación y la de la educación, esta última si hablamos de su trayectoria institucional quizás sea mucho mas específica y estructurada pero no por eso menos permeable.
A lo largo del cursado de la Lic. en Comunicación tuvimos un abanico de lecturas, es impresionante el nuevo mundo que se nos fue abriendo a cada paso, a cada año y con cada texto que leíamos. Una de las cuestiones que mas me movilizó y que sigue hoy presente en todos mis momentos, es la idea de signo, cómo se construye, qué es, cuáles son sus partes,la arbitrariedad del mundo. Entre Saussure y Pierce “me volaron la cabeza.” Creo que a lo largo del trayecto académico hemos ido construyendo, pero también deconstruyendo, algo que no es fácil de lograr,. Supongo que se hace a cada paso y con un gran trabajo docente. Es una referencia y un desafío para mí, el hecho de poder, algún día, llegar a generar algo así en mis alumnos.
Estas son una parte de las razones, motivaciones y vivencias que me han traído hasta acá.
Cuando era apenas una niña, 4 años para ser mas exactos, ya sabía leer y escribir, esa es una bandera que llevo conmigo a donde vaya gracias a las anécdotas de la familia, porque ya saben, tengo mala memoria. Era una niña “picuda”, hablaba con todos, familia, vecinos, niños, adultos, me encantaba husmear en cosas y temas que quizás no eran “para mi edad” pero de todas formas lo hacía. En mi casa mi mamá nos leía un cuento todas las noches antes de dormir, siempre terminaba ella durmiendose antes que mi hermano y yo, pero ya la conocíamos, lo terminábamos leyendo solos..
Mis tías son maestras, tanto en la familia de mi mamá, como en la familia de mi papá. Una vez, en jardín de infantes me preguntaron qué me gustaría ser de grande, y yo contesté contenta que “me gustaría ser maestra, pero municipal porque cobran más”. Con esa respuesta obviamente mis señoritas largaron la carcajada, una frase muy resonada en las charlas de sobremesa a lo largo de los años.
Siempre quise ser periodista, con mi hermano, a quien le llevo solo diez meses de edad, jugábamos a que yo era la entrevistadora y él mi camarógrafo, tenía además un diario en el que anotaba todo lo que ocurría, si salíamos de viaje o si volvíamos de la plaza. Pero no fue hasta que estuve en los últimos años del secundario en los que decidí que no había otro lugar en el mundo en el que quisiera estar mas que sumergida en el mundo de la comunicación. Ahí conocí a los mejores profesores, en cuarto, quinto y sexto año tuve 3 profesores licenciados en comunicación social. Mi escuela tenía esa orientación, eran profesores que nos hablaban de frente como si le importamos, ellos nos contaron su experiencia y nos impulsaron. La profe de Lengua, María Ray, casi al final del cursado, nos invitó a su casa a mí y a mi compañero (César es ciego, menciono este dato porque fue un referente en mi vida, él me enseñó que el miedo no nos puede, ni debe frenar), y nos ayudó a matricularnos en la carrera. No volví a hablar con aquellos referentes, pero estoy segura que han sido un gran apoyo para muchos otros estudiantes.
Una cuestión más, que no es para nada menor en mi vida, es el hockey, mi hobby, mi pasión, hasta dejaba de cursar materias para llegar con los entrenamientos, me costó muchos teóricos perdidos y participación activa para con la comunicación pero no me siento para nada arrepentida. Gracias al hockey, dí mis primeros pasos como profesora, pude pararme en frente de varios grupos y compartir eso que sabía y que adoraba, desde alumnas chiquitas a las mas grandes.
Concluyendo, creo que mi camino aún se está haciendo, pero sí! Hoy, estoy convencida de que tengo un camino, no se dónde me va a llevar pero lo estoy recorriendo con gusto. Somos muchos, vamos hacia el mismo sitio, con una mirada similar y con destellos únicos capaces de hacernos volar.

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