De acuerdo a la propuesta de cátedra, el Taller de Práctica
Docente I persigue el propósito de problematizar el territorio de la
Comunicación Social en la práctica docente y el territorio de la práctica docente
en la Comunicación Social.
Para esto intentamos configurar el campo de la Comunicación
Social, construir el campo de la Comunicación/Educación, definir la sociología
clínica y adentrarnos en el enfoque etnográfico en el campo educativo y las
prácticas docentes.
Desde aquí, y mediante el recorrido de las aproximaciones
prácticas, como futuros educadores nos sumergimos en la reflexión sobre lo
mencionado. Si bien esto fue trabajado en cada oportunidad de manera individual,
luego fue debatido, repensado y construido de manera grupal. Esta modalidad fue
clave para comprender las diferentes miradas y experiencias que coexisten tanto
en el grupo que conformamos, como en cada uno de nuestros compañeros con los
que coincidimos en el espacio áulico y el cursado del Profesorado.
Cada uno trae consigo experiencias laborales, familiares y de formación que enriquecen muchisimo cada construcción.
Cada uno trae consigo experiencias laborales, familiares y de formación que enriquecen muchisimo cada construcción.
En uno de los primeros encuentros, los docentes nos invitaron a discutir acerca de la configuración del campo
de la Comunicación Social entendida como un territorio donde conviven tribus
(siguiendo la metáfora de Tony Becher). Aquí nació EL CONVENTILLO (Aproximación Nº 1), metáfora sobre metáfora.
Luego de esto, ya sistematizada y compartida la discusión,
elaboramos una gacetilla de prensa, un de producto de comunicación que nos
permitió hacernos parte de la escena: Se lanzaría nuestro blog y seguiríamos
(de) construyendo nuestro territorio y tribus académicas, somos parte de la
escena.
En lo personal, lo interesante de la primera y segunda
aproximación fue el hecho de poder acercarnos a las diferentes experiencias y
concepciones que cada uno trae sobre lo
que es ser comunicador. Si bien tenemos muchos experiencias
compartidas, el recorrido que cada uno
transitó (tanto personal como académico) da cuenta de las diferencias que enriquecen
las construcciones.
Una vez que repensamos el campo de la comunicación, llegó el
momento de comenzar a ponernos en relación con el campo educativo. Para esto
recurrimos a la técnica de la línea de tiempo, en la que visibilizamos nuestro camino
por los distintos niveles del sistema educativo, nuestra inserción en el campo de
trabajo y de los sucesos personales o coyunturales que marcaron nuestra
biografía y elecciones profesionales.
En esta actividad se puso en juego la metodología de la
sociología clínica, para lo cual fue importante el marco teórico brindado por
el autor Vincent De Gaulejac. Este sociólogo francés desarrolla un puente entre
la sociología y el psicoanálisis para llegar al análisis de una historia de
vida por medio del relato.
La pregunta de por qué hago lo que hago, o por qué elijo este
camino es una constante en mi pensamiento, exteriorizar y graficar los hechos (personales,
históricos, académicos y profesionales) y sus interconexiones en una línea de
tiempo fue a mi juicio un valioso ejercicio introspectivo.
A partir de esta actividad, de manera grupal conversamos
sobre aquellos puntos de contacto en nuestras experiencias y cómo apareció el
sentido de la práctica docente en ellas.
Sobre la propuesta de trabajar con películas:
En el caso del fragmento de “Klass” nos topamos con la complejidad de no comprender los
diálogos entre los actores. Desde mi lugar de observadora estuve atenta a otro
tipo de detalles, como entonaciones, miradas, movimientos corporales,
disposiciones espaciales, así como también a detalles provistos por los
recursos audiovisuales, como por ejemplo los planos, utilización de sonidos,
etc. A partir de este ejercicio de observación tomamos registro de lo que vimos
y, en mi caso, también de lo que creí y
sentí.
Posteriormente, y a modo de actividad áulica, reconocimos la
importancia de la etnografía en la práctica docente y los modos en que es
correcto el registro etnográfico. Observar clases implica corrernos de nuestro
lugar, dejar de lado nuestros prejuicios y categorías, y pensar la construcción
de un relato útil para trabajar y construir herramientas adecuadas para ejercer
la docencia.
En el caso de Klass, que la trama de la película gira en
torno a la violencia ejercida entre alumnos en instituciones educativas, el
ejercicio me interpeló al punto de preguntarme qué podría llegar a hacer frente
a tal situación? Esta reflexión no era parte del objetivo de la actividad, sin
embargo creo que mi pregunta no es menor.
En cuanto a “Entre los
Muros”, de manera individual debimos ver la película completa (a diferencia
del caso anterior) y luego tuvimos que posicionarnos en el papel de un
personaje asignado aleatoriamente.
Lo que esta actividad me permitió en lo personal fue
comprender cómo uno al posicionarse sólo como espectador/observador (más allá
de una película, en la vida misma) realiza juicios y conjeturas subjetivas
sobre las actitudes de los observados. Pero, al momento de pararse desde el
lugar del observado, de mirar no sólo su realidad situacional sino considerando
también su trayectoria e historia de vida, pueden comprenderse sus actitudes y
pensar en estrategias que nos permitan trabajar con él/ella (especialmente
desde el lugar de docente) y con el grupo en general. Con Khoumba volví a
sentirme alumna de secundaria y quise reclamar junto con ella las injusticias
de los saberes hegemónicos y las prácticas autoritarias.
Consecuentemente, todo lo que considero negativo en la experiencia como alumna, en la experiencia de Khoumba, en los relatos de mis compañeros, debe ser parte de mi construcción de lo que sí quiero ser y cómo quiero abordar mi profesión en las escuelas.
Las buenas prácticas tienen que servirnos también para construir recursos y herramientas para utilizar en cada contexto donde ejerzamos la profesión. Considerar a cada persona en su contexto, reconocer su subjetividad y la realidad que habitan también es importante para advertir nuestro trabajo. Creo que los más importante en este ámbito es contribuir a la construcción de la propia identidad y de una identidad colectiva.
Las buenas prácticas tienen que servirnos también para construir recursos y herramientas para utilizar en cada contexto donde ejerzamos la profesión. Considerar a cada persona en su contexto, reconocer su subjetividad y la realidad que habitan también es importante para advertir nuestro trabajo. Creo que los más importante en este ámbito es contribuir a la construcción de la propia identidad y de una identidad colectiva.
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