A partir de visualizar en clase 17 minutos de la película
Klass, de Ilmar Raag, Estonia (2007) sin subtítulos, hicimos de manera
individual un registro que antecede a la práctca que realizaremos más adelante: Observaciones de clases.
En esta oportunidad, en mi escrito apareció lo que ví, lo que creeo que pasó en
la película y lo que sentí al verla.
Luego de compartir la lectura de los registros individuales sobre la película, inmediatamente reflexioné sobre lo errada que estaba al exponer mis prejuicios y mis supuestos sobre los participantes de la escena.
Quizás no asumí de entrada que alguien iba a leerme, más bien me dejé llevar por las sensaciones que me provocaba la situación presentada.
Corriéndome hacia la posición de veedora de una clase me autoevalué y repensé la forma de escribir mis registros. La primera conclusión fue que no puedo incluir categorías psicológicas o de manejo de grupos cuando si quiera soy una profesional de dicho campo. No puedo catalogar a alguien de “chivo expiatorio” o “líder” por haber observado una clase una única vez, sin conocer la trayectoria de dichas personas y sin saber si siempre actúan de la misma manera. Lo correcto aquí hubiera sido sólo explicar las acciones que vi, las que me hicieron suponer tales roles. El lector podrá arribar a esa categoría u otras, pero no es nuestro deber como observadores categorizar dichos comportamientos.
Reconociendo que no es correcto suponer los deseos o sensaciones del resto de los sujetos, remitirse a las acciones nos deja en un terreno más firme para avanzar.
En el apartado grupal de la séptima aproximación, con el grupo desarrollamos un listado guía de lo que sí sería bueno registrar cuando vayamos a observar contextos aúlicos y qué cuestiones deberíamos dejar de lado.
Gracias a esta actividad pudimos construir en grupo un a guía de lo que sí deberíamos hacer y lo que deberíamos evitar escribir en nuestros próximos registros.


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